¡Larga vida al ir de Shopping!

La disposición de productos en una tienda no es arbitraria, tiene su ciencia y está basada en la psicología y las redes neuronales. Pero antes de aburrirte y hablar del típico ejemplo del merchadising en los supermercados, te hago la siguiente pregunta: ¿No te ha pasado que el ambiente de una tienda te genera tanto feeling, que deseas comprar el aroma o la iluminación de ésta?

Y es que esta técnica no es más que convertir el acto de compra en una verdadera experiencia para el shopper, donde la estimulación de los 5 sentidos dentro de la tienda le genere momentos inolvidables y que éstas se traduzcan en el aumento de las ventas.

Según el libro “Why we buy: the science of Shopping” de Paco Underhill indica que entre el 60 y el 70 por ciento de las compras son realizadas por impulso. Es por ello que para las diferentes marcas la exhibición de productos en el punto de venta, es un pilar importante dentro de su estrategia de Marketing.

Sin embargo, para un consumidor cada vez más digital, puede que no sea suficiente las exhibiciones de productos elaboradas, iluminadas y atractivas. Se debe innovar la puesta en escena, integrándola con las nuevas tecnologías aplicadas para visual merchandising.

En la actualidad existe un sin números de elementos que van desde vitrinas o escaparates interactivos, donde el cliente puede interactuar con la tienda sin tan siquiera entrar a ella; pasando por la señalización digital, donde puedes inclusive segmentar al target por la franja horaria que la visitan y ofrecerle el mensaje correcto en el momento adecuado; y hasta probadores virtuales donde a través de espejos digitales podemos ofrecer asesoramientos personalizados.

Está tecnología ya se encuentra disponible en algunas tiendas de cosméticos, donde te realizan un escáner de tu piel, a través de un espejo digital, y te dan un diagnóstico el cual pasado el tiempo se puede comprobar los resultados obtenidos y compartirlos en redes sociales, además de ser una gran herramienta de captación de base de datos.

En fin, antes de planear el diseño de una superficie de ventas, hazte la siguiente pregunta: ¿Qué me ofrece una tienda para que me tome la molestia de ir hasta ella? Y la respuesta debe ser un valor agregado que no pueda transmitirse en el mundo digital.

Crea lugares en donde las personas no solo vayan a comprar un producto, sino que vayan a vivir una experiencia, donde el olor, la música, la decoración y la atención se traduzcan en una emoción.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario